jueves, 31 de marzo de 2016

Tradición Crochetera

La tradición crochetera en mi familia viene desde muy antiguo. 

Hoy os enseño esta aguja de crochet que ha estado presente en mi familia desde hace casi 150 años. 



Lo mejor es que esta aguja ha estado siempre en uso. Perteneció a mi tía tatarabuela que vivía en Portugal y se llamaba Hermenegilda. aquí podéis verla. Por los cálculos de mi madre, debió nacer alrededor de 1855.

             
             No se si fue la primera dueña de la aguja, sí al menos la primera que recordamos.  
         Esta aguja la hemos usado todas las mujeres de mi familia. La he visto usar a mi abuela, después la heredó mi madre, que también la usó. Se la he visto usar a mi hermana, y yo misma la usé cuando era pequeña para aprender a hacer crochet.  

            Mi hermana la tenía guardada y hace muy poco me la dio para que la conservara yo porque piensa que he sido la que ha seguido la tradición crochetera de la familia con más intensidad.  
             



Siempre me llamó la atención lo retorcida que estaba, y que fuera doble, por un lado tiene un gancho más grande, equivalente a un 4.5 más o menos y por el otro más pequeño que es como un 3.
Es en realidad un trozo de metal tallado posiblemente a mano. 






        Con respecto a mi tía tatarabuela me hizo mucha gracia saber que era muy aficionada al trapillo ya por su época. Me cuenta mi madre que ella tenía una colcha tejida por mi tía tatarabuela hecha con tiras de tela de colores. Un claro ejemplo de trapillo!! Y ya veis, para los que me conocéis desde hace tiempo, ya sabéis que soy una auténtica apasionada del trapillo. 
        Por todo eso, por todos los recuerdos familiares, por toda su historia, para mí esta aguja es un auténtico tesoro. 

Un beso y hasta otra!!